Una empresa, una sede, una visión de la belleza
De la mente de quienes conciben nuestros productos, de las manos de quienes los fabrican y de las palabras de quienes los cuentan. Una belleza que se alimenta de las formas del paisaje y de la luz que las envuelve, en una zona que es fuente diaria de inspiración para nuevas ideas.

Belleza

El edificio Snaidero
La sede de Snaidero
En el corazón de Friuli se alza nuestra sede histórica y simbólica.
Proyectada por Angelo Mangiarotti, es más que un edificio: es una declaración de intenciones.
Sus líneas armoniosas, la luz que atraviesa los espacios, el diálogo entre forma y función representan nuestra manera de entender la belleza: esencial, auténtica, humana.

Corría el año 1973 cuando Rino Snaidero le encomendó al arquitecto milanés, profesor del Institute of Technology de Chicago, la construcción de la nueva sede de la empresa. Entre los dos enseguida se estableció una relación de estima y sintonía, basada en una visión común de la innovación y la cultura del diseño. Mangiarotti transformó esa visión en un edificio extraordinario: una fachada de fibra de vidrio suspendida sobre una estructura de hormigón armado, sostenida por cuatro columnas, con ventanas elípticas que se redondean en las esquinas.

Una arquitectura elegante y experimental, donde técnica y poesía se funden en perfecto equilibrio, como en el diseño de Snaidero.
El territorio
Aquí nacimos, entre las colinas friulanas y el aliento del mar Adriático. Es un territorio que enseña la sobriedad, el equilibrio y el amor por las cosas bien hechas. De esta tierra hemos aprendido el valor de la lentitud, de la precisión, del esmero. Cada cocina Snaidero lleva en su seno un fragmento de este paisaje, traducido en materia y luz.

Las personas
Para nosotros, la belleza proviene de las personas. De las manos expertas de quien trabajan la madera, de los ojos de quien dibuja, del pensamiento de quien innova. Son ellos el corazón de nuestra empresa, la verdadera continuidad entre el pasado y el futuro. Cada día construyen no solo cocinas, sino historias de vida cotidiana, hechas de pasión y dedicación.







